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DÍA 7 — EL AYUNO, QUE ABRE PUERTAS DE FAVOR

hace 5 días
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«Y publiqué ayuno allí junto al río de Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes». Esdras 8:21

Esdras y el pueblo estaban a punto de emprender un viaje hacia Jerusalén. Tenían una misión que cumplir, pero también enfrentaban un camino incierto y peligroso. En lugar de depender únicamente de sus propios recursos, proclamaron ayuno para buscar la dirección y protección de Dios.


Esdras sabía que necesitaban algo más que una buena planificación. Necesitaban que Dios allanara el camino. Por eso declaró:

«Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino» Esdras 8:22.

Habían hablado al rey de la poderosa mano de Dios, y ahora decidieron confiar verdaderamente en ella. El resultado fue que Dios escuchó su oración:

«Y ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio» Esdras 8:23.

Este día séptimo nos recuerda que el ayuno también prepara nuestro corazón para caminar bajo la dirección de Dios. Antes de avanzar, podemos detenernos y decir: «Señor, muéstranos el camino correcto». No queremos solamente llegar a un destino; queremos llegar acompañados por Dios y conforme a su voluntad.



Oración:

Señor, dirige nuestros pasos. Abre el camino que viene de ti, protege nuestras familias, nuestros proyectos y nuestra congregación. Que no avancemos confiando solamente en nuestras fuerzas, sino en tu mano poderosa. Amén.

 
 
 

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