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DÍA 5 — AYUNAR CON UN CORAZÓN RECTO.

hace 7 días
1 min de lectura
“Y las cartas que escribió decían así: Proclamad ayuno, y poned a Nabot delante del pueblo.” 1 Reyes 21:9

Este pasaje nos presenta una realidad diferente. Jezabel proclamó un ayuno, pero no lo hizo para buscar a Dios ni para humillarse delante de Él. Utilizó una práctica espiritual para encubrir una injusticia y conseguir aquello que quería.


Esto nos deja una enseñanza muy importante para nuestro quinto día de ayuno congregacional: no es suficiente ayunar; debemos ayunar con un corazón correcto delante de Dios.


Podemos abstenernos de alimentos y, al mismo tiempo, conservar orgullo, egoísmo, resentimiento o deseos personales que no agradan al Señor. Dios no busca simplemente nuestro sacrificio externo; busca un corazón rendido a Él.


Por eso, mientras ayunamos, preguntémonos: ¿Estoy buscando a Dios o solamente quiero que Dios haga lo que yo deseo? ¿Estoy dispuesto a obedecerle aunque Su respuesta sea diferente a la que espero?


Nuestro ayuno debe acercarnos a Dios, hacernos más sensibles a su voz y producir en nosotros obediencia, justicia y amor.


Hoy no solamente ayunemos con el cuerpo. Ayunemos también de todo aquello que ocupa en nuestro corazón el lugar que le pertenece a Dios.


Oración:

“Señor, purifica nuestras motivaciones. Que nuestro ayuno no sea una apariencia, sino una verdadera búsqueda de tu presencia. Quita de nosotros todo egoísmo y toda intención que no provenga de ti. Danos un corazón íntegro, obediente y rendido a tu voluntad. Amén.”

 
 
 

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