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DÍA 3 — AYUNAR EN MEDIO DEL DOLOR.

3 oct
1 min de lectura

“Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.” 2 Samuel 1:12

El ayuno también aparece en la Biblia en momentos de dolor profundo y pérdida. Después de la muerte de Saúl y Jonatán, David y sus hombres no reaccionaron con indiferencia. Lloraron, lamentaron y ayunaron delante de Dios.


Este ayuno nos enseña que hay momentos en los que necesitamos detenernos delante del Señor para procesar nuestro dolor en su presencia. El ayuno puede convertirse en una manera de decir: “Señor, no quiero atravesar este momento lejos de Ti”.


En este tercer día de nuestro ayuno congregacional, recordemos que también podemos traer delante de Dios nuestras heridas, pérdidas, preocupaciones y cargas. Podemos interceder por familias que están atravesando momentos difíciles y por personas que necesitan consuelo y restauración.


El ayuno nos ayuda a poner nuestro dolor en las manos de Aquel que puede sostenernos cuando nuestras fuerzas no alcanzan.


Hoy no escondamos nuestras lágrimas delante de Dios. Traigámosle nuestro corazón tal como está.


Oración:

“Señor, hoy ponemos delante de ti todo dolor, pérdida y carga que llevamos. Consuela al que está herido, fortalece al que está débil y abraza al que está pasando por un momento difícil. Que este ayuno nos acerque más a Tu presencia y nos enseñe a encontrar en ti nuestro refugio. Amén.”

 
 
 

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