DÍA 2 — AYUNAR PARA VOLVER EL CORAZÓN A DIOS.

“Y se reunieron en Mizpa, y sacaron agua, y la derramaron delante de Jehová, y ayunaron aquel día, y dijeron allí: Contra Jehová hemos pecado. Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Mizpa.” 1 Samuel 7:6
En este segundo día de nuestro ayuno congregacional, encontramos al pueblo de Israel reunido nuevamente para buscar a Dios. Pero esta vez el ayuno está acompañado de algo fundamental: reconocimiento y arrepentimiento.
Israel había estado apartado de Dios y había permitido que otras cosas ocuparan el lugar que solamente le correspondía al Señor. Samuel los convoca y el pueblo responde: “Contra Jehová hemos pecado.”
El ayuno se convierte entonces en una expresión de un corazón que quiere volver a Dios. No se trata solamente de dejar de comer, sino de dejar aquello que nos distrae, examinarnos delante del Señor y permitir que Él vuelva a ocupar el primer lugar.
Hoy no ayunamos únicamente para pedirle algo a Dios. Ayunamos para acercarnos a Él, reconocer nuestra necesidad y preparar nuestro corazón para su obra. Que en este segundo día podamos decir con sinceridad: “Señor, queremos volver nuestro corazón completamente a ti.”
Oración:
“Señor, examina nuestro corazón. Muéstranos todo aquello que nos ha apartado de ti. Hoy nos humillamos delante de Tu presencia y reconocemos nuestra necesidad de ti. Limpia, restaura y vuelve a ocupar el primer lugar en nuestra vida y en nuestra congregación. Amén.”




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