DÍA 21 — LOS RESULTADOS DE UN AYUNO CONGREGACIONAL

«Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia». Isaías 58:8
Hoy llegamos al día 21 de nuestro ayuno congregacional. Han sido días de búsqueda, oración y consagración, pero el ayuno no termina cuando dejamos de ayunar; sus frutos deben permanecer en nuestra vida y congregación.
Isaías 58 nos enseña que el ayuno que agrada a Dios produce una transformación visible: recibimos dirección, renovamos nuestras fuerzas y aprendemos a reflejar su carácter.
El primer resultado debe ser una intimidad más profunda con Dios, perseverando en la oración y dependiendo de su Palabra cada día.
El segundo es la restauración de vidas, familias fortalecidas y corazones reconciliados con el Señor.
El tercero es una mayor pasión por las almas. Buscar a Dios nos impulsa a compartir el evangelio y manifestar Su compasión.
El cuarto es el fruto que permanece: nuevos discípulos, líderes fortalecidos y nuevos Grupos Vida.
Hoy no decimos simplemente: «Terminamos el ayuno», sino: «Comienza una nueva etapa de obediencia, servicio y multiplicación».
Oración:
Señor, gracias por estos 21 días. Renueva nuestra pasión por Ti, restaura vidas, levanta discípulos y fortalece a nuestros líderes. Que salgamos más unidos y comprometidos con Tu propósito. En el nombre de Jesús. Amén.



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