DÍA 20 — EL AYUNO CONGREGACIONAL QUE ROMPE YUGOS Y RESTAURA VIDAS

«¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?» Isaías 58:6-8
Al acercarnos al final de estos 21 días de ayuno congregacional, Dios nos recuerda que ayunar no consiste solamente en abstenernos de alimentos, sino en disponer nuestro corazón para cumplir su voluntad.
Isaías 58 nos enseña que el ayuno que agrada a Dios rompe yugos, libera al oprimido y restaura al quebrantado. No buscamos únicamente una bendición personal; queremos ser instrumentos de su amor, justicia y misericordia.
Cuando una congregación busca unida al Señor, también debe comprometerse a llevar esperanza, acompañar al que sufre y levantar al caído. Lo que vivimos en su presencia debe reflejarse en nuestro servicio.
Oración:
Señor, transforma nuestro corazón y haznos sensibles a las necesidades ajenas. Que nuestra congregación sea un lugar de restauración, libertad y esperanza. Úsanos para levantar al quebrantado y manifestar el amor de Jesús. Amén.



Comentarios