DÍA 19 - EL AYUNO QUE PRECEDE A UNA NUEVA ETAPA

«Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron». Hechos 13:2-3
En Antioquía encontramos una iglesia que no estaba ayunando porque estuviera en crisis, sino porque estaba buscando la dirección de Dios para avanzar en su propósito. Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo habló y señaló a Bernabé y a Saulo para una misión específica.
La iglesia no actuó impulsivamente. Después de recibir la dirección del Espíritu Santo, volvió a ayunar y orar antes de enviarlos. El ayuno estuvo relacionado con un momento de discernimiento, consagración y envío.
De allí nació uno de los grandes movimientos misioneros de la iglesia primitiva. Pablo y Bernabé salieron a anunciar el evangelio, establecer comunidades y formar discípulos.
Este día nos recuerda que el ayuno no solamente nos prepara para enfrentar batallas; también nos prepara para entrar en nuevas etapas del propósito de Dios. Una congregación que ayuna puede detenerse delante del Señor para preguntar:
¿A quién estás llamando?
¿Qué quieres que hagamos?
¿Dónde quieres enviarnos?
En nuestro ayuno congregacional, pidamos que Dios vuelva a despertar en nosotros el corazón por las almas y nos muestre cómo hacer discípulos, levantar nuevos líderes y multiplicarnos.
Oración:
Señor, habla a nuestra congregación. Danos discernimiento para reconocer a quién estás llamando y valentía para enviar y obedecer. Que de este tiempo de ayuno surjan nuevos discípulos, nuevos líderes y una nueva generación dispuesta a llevar tu evangelio. Amén.



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