top of page

LOS TRES AMIGOS: una enseñanza profunda sobre la oración y la amistad con Dios

  • 21 abr
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 22 abr



Hoy quiero compartir algo más profundo contigo.

¿Cómo se glorifica a Dios?

En el Evangelio de Juan, capítulo 15, Jesús dice:


“En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto.”


Glorificar a Dios no es solo cantar o levantar las manos. Es dar fruto. Y no cualquier fruto, sino mucho fruto. Esto plantea una pregunta importante: ¿Puede alguien decir que es discípulo de Jesús sin dar fruto? Si afirmamos que somos discípulos, pero no hay fruto en nuestra vida, algo no encaja. Jesús fue claro: el fruto es evidencia de una vida conectada a Él.


De siervos a amigos

Más adelante, Jesús declara:

“Ya no os llamaré siervos… os llamaré amigos.”


No significa que dejamos de servir, sino que entramos en una relación más profunda: la amistad con Dios. ¿Y cómo se define esa amistad?

“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.”


La amistad con Dios se demuestra en la obediencia. No es una relación emocional superficial. Es una relación viva, donde Dios habla y nosotros respondemos.

El problema aparece cuando: Dios habla el domingo, pero el lunes lo olvidamos. Queremos ser amigos de Dios, pero sin responder a su voz.


Ejemplos de amistad con Dios

Abraham

La Biblia dice que Abraham fue llamado amigo de Dios. Su amistad se evidenció en su confianza absoluta, incluso cuando Dios le pidió entregar a su hijo. También vemos su cercanía cuando intercede por Sodoma. Abraham habla con Dios con una confianza impresionante, negociando, insistiendo. Eso es amistad.


Moisés

Moisés hablaba con Dios “cara a cara, como habla un hombre con su amigo”. Cuando Dios quiso apartarse del pueblo, Moisés intercedió hasta que Dios cambió su decisión. Un amigo puede hablar así con Dios.


La parábola de los tres amigos

En Lucas 11, Jesús enseña sobre la oración a través de una historia:

  • Un hombre recibe a un amigo en casa a medianoche

  • No tiene nada para ofrecerle

  • Entonces va a otro amigo a pedir pan

Aquí encontramos tres personajes:

  1. El amigo necesitado (el mundo)

  2. El amigo que intercede (el creyente)

  3. El amigo que tiene el pan (Dios)


Una verdad clave

El segundo amigo no tiene recursos, pero sí sabe quién los tiene. Y por eso va, incluso a medianoche, a pedir. La oración no es egoísta


Jesús continúa diciendo:

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”


Muchas veces hemos interpretado este pasaje de forma individualista, como si todo girara en torno a nuestras necesidades. Pero el contexto es claro: La oración está enfocada en el tercer amigo. Es decir: pedimos por otros, buscamos por otros, llamamos por otros.


La fe no está diseñada para ser egoísta, sino intercesora.


El problema no es que no haya personas necesitadas.

El problema es que:

  • Ya no llaman a nuestras puertas

  • No saben dónde encontrar ayuda

  • No ven en nosotros una casa abierta

La iglesia está llamada a ser un lugar donde los “terceros amigos” puedan llegar.


Los tres panes

En esta enseñanza aparecen tres tipos de pan:

1. El pan de vida (Jesucristo): Es para quienes no conocen a Dios. Solo Jesús puede saciar el vacío del alma.
2. El pan de cada día: Es la provisión para nuestra vida: sustento, necesidades básicas, cuidado diario.
3. El pan del Espíritu Santo: Es para los creyentes que tienen hambre de más de Dios. Este es el pan que: llena, capacita, sensibiliza a la voz de Dios.

El hambre espiritual

Jesús deja claro que Dios responde a quienes tienen hambre.

“A los hambrientos colmó de bienes.”


El problema no es la falta de provisión divina. El problema es la falta de hambre.

Hay creyentes que: se conforman, pierden la pasión, viven una fe rutinaria.


Pero aquellos que tienen hambre real: buscan, insisten, perseveran. Y son saciados.


Una invitación

Si estás en un momento de oscuridad, si sientes vacío o necesidad, necesitas el pan de vida.

No hay otra solución que Jesús. Y si ya le conoces, pero anhelas más, necesitas el Espíritu Santo llenando tu vida.


Conclusión

Dios nos llama a:

  • Ser amigos, no solo siervos

  • Vivir una fe activa, no pasiva

  • Interceder por otros, no solo por nosotros

  • Mantener nuestras “puertas abiertas”

  • Buscar la llenura del Espíritu Santo


La pregunta es:

¿Estás dispuesto a vivir esa amistad con Dios?

 
 
 

Comentarios


bottom of page